Cap. 2--Primeros pasos

Me parecía increíble lo que tenía ante mis ojos. Eureka correteaba con energía por el corral, persiguiendo a los pajaritos distraídos y al negro pequinés de la familia, sin parar de reír y de sorprenderse por todo lo que encontraba a su alrededor.
-Mami,  mami-me llamó, haciéndome sonrojar. Me acerqué y me acuclillé a su lado. -¿Esto... es flor? -me pregutó, con alegría, mientras se inclinaba sobre una margarita para olerla.
-Sí, es una margarita.
-¿Entonces no flor?
-Sí es una flor: una margarita es un tipo de flor... muy especial, como tú.
Eureka mira con sorpresa y curiosidad a la flor.
-¡Huele muy bien!
-Sí, y si la cortas y te la pones en el pelo... -comencé a decir mientras la arrancaba con un pequeño tirón y se la colocaba sobre la orejita- olerás como ella.
-¡Oh! ¿Para siempre?-Me miró, sorprendida y feliz por el nuevo "descubrimiento".
- Bueno, hasta que se marchite.
-¿Marchite?
- Sí, cuando la flor se seca.
Me miró, aún sonriente, sin entender. Le revolví el pelo y le di una pequeña palmadita en el cachete:
-Anda, a jugar.
Eureka sonrió ampliamente y salió corriendo detrás del perrito.

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